GUIA SOBRE ESPONDILITIS

INFORMACIÓN GENERAL PARA EL PACIENTE

  • INTRODUCCION
  • DIAGNÓSTICO
  • AFECCIONES
  • TRATAMIENTO
  • EJERCICIO
  • sembrando esperanza desde cordoba


    INTRODUCCION

    La espondilitis anquilosante (EA)

    La espondilitis anquilosante es una enfermedad reumática dolorosa y progresiva que afecta principalmente a la columna vertebral. También puede afectar otras articulaciones, tendones y ligamentos de distintas áreas como los ojos y el corazón. Espondilitis indica la inflamación que afecta las articulaciones de la columna vertebral y deriva de las palabras griegas que describen las partes constituyentes de la columna vertebral junto con el sufijo -itis que significa inflamación. Anquilosante significa que tiende a la fusión rígida de dos o más partes (anquilosis), No obstante, es importante darse cuenta que la soldadura total de la columna vertebral que el nombre de la enfermedad implica no es la norma. Muchos pacientes nada más sufren una fusión parcial, a veces limitada a los huesos de la pelvis.

    ¿Qué proceso sigue la enfermedad?

    El proceso inflamatorio ocurre donde hay una articulación o donde los tendones y/o ligamentos se cogen al hueso. Por ejemplo, el proceso inflamatorio se produce alrededor de las articulaciones de las vértebras y áreas de fijación de los ligamentos, por ejemplo, en el hueso (isquial) de las nalgas sobre el que se sientan, o en el esternón, o donde el tendón se inserta en el talón. Como resultado de la inflamación se produce una pequeña erosión de¡ hueso. Cuando la inflamación disminuye, se produce una cicatrización que ocasiona el crecimiento del hueso (hueso reactivo). Después de repetidos ataques, este hueso desarrollado puede llegar a rodear el disco. Entonces, dos vértebras pueden convertirse en una mediante un proceso de fusión. Los ejercicios que deberíamos realizar pretenden evitar o reducir este proceso.

    ¿Qué causa la espondilitis anquilosante?

    La causa todavía se desconoce. Sin embargo, se han hecho numerosos descubrimien-tos importantes desde el comienzo de los años setenta. Uno de ellos es que alrededor del 96% de¡ total de 80.000 casos diagnosticados clínicamente en el Reino Unido comparten el mismo código genético "HLA B27" (Human Leucocyte Antigen B27 = Antígeno del leucocito humano 1327). Esto forma parte de las células blancas de la sangre y es muy diferente de los grupos de células rojas tales como el A, B, 0 y los indicadores de Rh(esus).

    Hay pruebas de que un proceso derivado del medio ambiente exterior puede ser el responsable del inicio de la enfermedad y de sus reactivaciones. Podría ser que un micro-organismo normalmente inofensivo y contrarrestado por nuestro sistema inmunológico desencadenara una reacción adversa después de entrar en contacto con la persona que posee el grupo B27. En la mayoría de los casos, esto produce la inflamación de las articulaciones sacroilíacas y de diferentes áreas de la columna vertebral.

    ¿Quién coge la espondilitis anquilosante?

    Ya hace muchas décadas que se observaba y documentaba que la enfermedad parecía darse de vez en cuando en algunas familias, pero no se supo por qué hasta que se descubrió la relación entre la enfermedad y el HLAB27. La susceptibilidad derivada de este hecho se tratará más tarde en este folleto. La edad media del comienzo de la enfermedad son los veinticuatro años y la proporción por sexos es de dos y medio a tres hombres que la cogen por cada mujer.

    Constitución de la columna vertebral

    La columna vertebral consta de 24 vértebras y 110 articulaciones. Tiene tres secciones con siete vértebras CERVICALES, doce DORSALES o TORACICAS y cinco LUMBARES. La zona cervical o del cuello es la más móvil. Las vértebras de la sección dorsal tienen una costilla unida a ellas por ambos lados. Debajo de la zona lumbar está el hueso sacro, que tiene forma de diamante y se traba en la pelvis como una piedra angular. Las articulaciones entre los lados del sacro y el resto de la pelvis se llaman articulaciones sacroilíacas. Este es frecuentemente el punto de partida de la enfermedad donde comienzan el dolor de la parte inferior de la espalda y la espondilitis.

    Otros dolores de espalda y la espondilitis anquilosante

    Los problemas de espalda son unas de las afecciones más corrientes en las consultas de los médicos, pero muy pocos pacientes tienen espondilitis. A los médicos les concierne diagnosticar los diferentes tipos de dolores de espalda que los pacientes exponen. Esto explica en parte porqué se aplicaron diagnósticos equivocados a muchas de las personas que leen este folleto antes de recibir el diagnóstico final correcto; entre los diagnósticos equivocados más corrientes figuran el dolor de espalda, la dislocación de columna y la ciática.

    La enfermedad también se confunde en ocasiones con la ESPONDILOSIS, término relacionado con problemas de desgaste y fractura. Esto es más corriente en ancianos. La terapia enérgica asociada con la espondilitis podría ser perjudicial para estas personas.

    La espondilitis anquilosante en los niños

    En Gran Bretaña y los Estados Unidos, al 90% o más de los pacientes se les manifiesta la espondilitis después de los dieciséis años. Al revés que en el mundo subdesarrollado, en GB y los EE.UU., un 25-30% presentan los primeros síntomas durante la infancia.

    La diferencia entre la aparición de la enfermedad en los adultos y los niños tiene que ver con el hecho de que a los niños se les suele presentar, no con dolor de espalda, sino de las articulaciones periféricas, generalmente la rodilla, la cadera, el tobillo u otras articulaciones mayores. Por lo que respecta a la prognosis a largo plazo, los niños que manifiestan espondilitis precoz son más proclives a sufrir una enfermedad de cadera persistente que puede hacer necesario reemplazarla totalmente. Dado que esta operación no suele presentar ninguna complicación, tal eventualidad no habría de preocupar excesivamente.

    Distribución por sexos de la enfermedad

    Ha habido ocasiones, incluso durante la última mitad de siglo, en que se pensaba que las mujeres nunca desarrollaban la espondilitis. Como consecuencia de esto, se les trataba muy injustamente y se les solía diagnosticar el problema equivocadamente como si fuera un problema de ginecología. Este hecho es muy extraño si se piensa que una de las primeras descripciones de un paciente con espondilitis la hizo un londinense, el doctor Benjamín Travers. En 1824 describió una chica que sufrió el ataque a los 16 años y que se había anquilosado por debajo de la primera vértebra dorsal antes de llegar a los 19. Ahora se piensa que en torno al 2,5 de hombres cogen la espondilitis por cada mujer espondilítica.

    Las mujeres y la espondilitis anquilosante

    La principal diferencia entre sexos es que las mujeres tienden más a la espondilitis de las articulaciones periféricas (reminiscente de la de los niños) y tal vez sufren una espondilitis de columna menos agresiva. Así, a las mujeres se les solía etiquetar equivocadamente como pacientes de "artritis seronegativa" o una de las demás enfermedades inflamatorias de las articulaciones. En general, el tratamiento es el mismo para ambos sexos aunque, por supuesto, hay que tener un cuidado especial con las mujeres en edad de gestar.

    El embarazo

    En general, el embarazo no constituye un problema si se tiene espondilitis. En algunas clases de artritis, especialmente en la artritis reumática, la enfermedad remite durante el embarazo. Esto no es así en el caso de la espondilitis, por desgracia. Como sea que la mayoría de nacimientos se producen cuando se es más joven, la espondilitis muy a menudo no ha alcanzado la etapa en que podría determinar un nacimiento difícil. Sin embargo, en el caso que afecte a la cadera, podría requerirse una cesárea.
    Normalmente es aconsejable dejar de tomar anti-inflamatorios durante las primeras 12 semanas y las últimas 4 semanas del embarazo. Intenten aumentar el programa de ejercicios durante este período a fin de intentar reducir la tendencia del dolor a aumentar por no tomar los agentes anti-inflamatorios. La reanudación de la medicación después del nacimiento depende de si se da el pecho al niño.

    Casos atípicos

    La espondilitis anquilosante es una enfermedad muy variable. El desarrollo característico descrito en esta información no se da en todos los pacientes y por esta razón ofrecemos aquí debajo algunos casos especiales. Nos los contaron algunos pacientes con espondilitis anquilosante a quienes pedimos que comentaran el texto.


    Un joven de veinticuatro años a quien la enfermedad le comenzó durante la infancia

    Al paciente se le hinchó la rodilla derecha cuando tenía once años y no respondió al tratamiento con aspirina. Le examinaron en el ambulatorio y le escayolaron y entablillaron la pierna durante seis semanas. A continuación, la rodilla se puso muy rígida, pero la hinchazón se había calmado. Después de tres meses de fisioterapia, la rodilla volvió a la normalidad. Le pasó una cosa semejante a los catorce años y la rodilla se le restableció como en la primera ocasión. Cuando tenía veintiún años, comenzaron a dolerle los glúteos y la parte superior de las piernas y pensaban que era lumbago. Se dio cuenta que las aspirinas no le calmaban el dolor, que le despertaba por la noche. Por la mañana estaba tan rígido que tenía que despertarse una hora antes para desentumecerse y poder llegar al trabajo a tiempo.

    Decidió visitar un osteópata, que le hizo masajes a la columna en tres ocasiones. El dolor parecía empeorar después de los masajes, que duraron un par de días, y los dejó.

    Cuando tenía veinticuatro años le llevaron al hospital, donde le diagnosticaron la espondilitis anquilosante. A la sazón, ya hacía unos cuatro meses que sentía dolores en la parte baja de la espalda que le despertaban por la noche. Estaba desmoralizado y había cambiado de trabajo, de un almacén donde tenía que levantar cargas pesadas a un trabajo de oficina. El cambio no le mejoró la espalda. Respondió bien al tratamiento apropiado con medicinas y fisioterapia. Le explicaron la naturaleza de su enfermedad y se sintió mucho menos deprimida.

    Comentario

    La enfermedad de este hombre comenzó durante la infancia, pero no se le pudo diagnosticar entonces. Los masajes osteopáticos empeoraron sus síntomas, mientras que el ejercicio controlado, siguiendo las instrucciones del gabinete de fisioterapia, le conservó la movilidad y le disminuyó el dolor.

    Un hombre de cuarenta y ocho años que no experimentaba ninguna mejoría

    El paciente sintió dolor por primera vez en la parte inferior de la espalda a los veintiún años, mientras hacía el servicio militar en tierra. Se despertaba con fuerte dolor y rigidez a las 5 de la mañana. No le reconocieron la enfermedad entonces y creían que trataba de librarse del servicio.

    Mientras estaba de permiso, sus padres le llevaron a un médico ortopédico, que descubrió que tenía una elevada velocidad de sedimentación de eritrocitos. Entonces sospecharon el diagnóstico de espondilitis anquilosante, aunque los rayos X no manifestaban ninguna anormalidad. Le licenciaron y consiguió un trabajo de vendedor. El dolor de espalda continuó, aunque los analgésicos reducían las molestias. Parece ser que nunca tenía períodos de disminución del dolor. El dolor le obligó poco a poco a adoptar la posición inclinada, que no ha mejorado nunca a pesar de los ejercicios. Descubrió que, desde que comenzó a tomar phenylbutazone, el dolor se le hizo mucho más llevadero y desde aquel momento no siguió encorvándose.

    Comentario

    Este paciente es un caso poco corriente, ya que su espondilitis anquilosante no ha mostrado períodos de mejora. Se sabe que esto (es decir, la enfermedad continuada) les pasa a algunos pacientes. Sin embargo, la deformidad de la espalda se le detuvo después de administrarle una medicina efectiva.

    Una mujer de treinta y un años con espondilitis anquilosante a quien se le reavivó la enfermedad después de un accidente

    A la paciente le sobrevino la espondilitis anquilosante cuando tenía diecinueve años pero, al cabo de tres años, le desaparecieron los síntomas. Cuando tenía treinta y un años, un accidente de coche le "sacudió", sin llegar a romperle ningún hueso, pero le dejó cardenales por la cara, el pecho y los muslos. Dos días después del accidente le sobrevino un dolor agudo en la espina dorsal, que era más fuerte cuando respiraba. Le tuvieron que dar dosis altas de analgésicos para calmarle el dolor. La espondilitis anquilosante se le reavivó en la espina dorsal y tardó cuatro meses en estabilizarse. La dilatación del pecho, que antes había sido normal, se le redujo a menos de la mitad.

    Una mujer de setenta y tres años con espondilitis anquilosante avanzada y sin antecedentes de dolor de espalda
    A la paciente le atropelló un coche mientras cruzaba la calle. En la sesión de urgencias del ambulatorio vieron que se había fracturado la columna lumbar, que estaba rígida a causa de la espondilitis anquilosante. Afirma no haber sufrido nunca ningún dolor de espalda.

    Comentario

    Esto es rarísimo e ilustra el hecho de que, aunque los rayos X puedan parecer impresionantes, los síntomas no siempre coinciden. También ocurre lo contrario, es decir, un dolor muy intenso que no reflejan los rayos X. Se ha insinuado que es más corriente que la espondilitis anquilosante siga un curso menos doloroso en las mujeres que en los hombres. También se ha visto que, globalmente, la espondilitis anquilosante se diagnostica mucho más pronto en los hombres que en las mujeres.

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    DIAGNÓSTICO

    ¿Cuáles son los síntomas de la espondilitis anquilosante?

    A) ATAQUES LENTOS O GRADUALES de dolor de espalda y rigidez que duran semanas o meses más que horas o días.
    B) EDAD del ataque poco antes de y durante la década de los 20 años, más que a cualquier otra edad. Los síntomas pueden comenzar en otros períodos de la vida, pero es más probable que, en estos casos, los inicie una enfermedad o una herida (es decir, la necesidad de guardar cama).
    C) RIGIDEZ Y DOLOR POR LA MAÑANA, que desaparecen o disminuyen durante el día con el ejercicio.
    D) PERSISTENCIA durante más de tres meses (más que sobrevenir con ataques),
    E) MEJORA CON EL EJERCICIO, EMPEORAMIENTO CON LA INACTIVIDAD. En los problemas mecánicos de espalda pasa al revés.
    En resumen, el paciente de espondilitis es JOVEN, tiene ataques de dolor GRADUALES y nota que el dolor es peor por la MAÑANA y mejora con el EJERCICIO. Por el contrario, el dolor no específico o mecánico sobreviene generalmente RAPIDAMENTE a CUALQUIER EDAD como resultado de algún movimiento imprudente, empeora por la tarde, es de naturaleza TEMPORAL y mejora con el DESCANSO.

    El diagnóstico de la espondilitis anquilosante

    Al diagnóstico se suele llegar escuchando al paciente y teniendo en cuenta los síntomas expuestos. A continuación, el médico toma nota de la postura y posiblemente advierte que la columna vertebral pierde la curva lumbar hacia delante y empieza a allanarse. La consulta del reumatólogo lleva a hacer radiografías de la columna. El reumatólogo busca los cambios característicos de las articulaciones sacroilíacas. En la mayoría de los casos, los cambios óseos más graves sólo aparecen al cabo de meses o incluso de años de manifestarse la enfermedad. Pueden realizarse análisis de sangre para medir la velocidad de sedimentación de los eritrocitos o la viscosidad del plasma y así apreciar el grado de inflamación.

    En algunos casos dudosos, el reumatólogo puede investigar el tipo de tejido del paciente para establecer si el paciente tiene el antígeno HLA B27. En torno al 8% de los británicos comparten este antígeno y el 96% de los que tienen espondilitis pertenecen a este sector de población. En una situación límite, el B27 positivo o negativo ayuda a confirmar o descartar el diagnóstico. Sin embargo, no es una prueba imprescindible y sólo debería llevarse a cabo en casos excepcionales. La prueba por sí sola nunca da una respuesta definitiva.

    Aunque hemos hablado de una enfermedad de la columna vertebral, el dolor no siempre se limita a la espalda. A algunos pacientes les duele el pecho de vez en cuando. Esto puede alarmarles. No obstante, el dolor no proviene del corazón, sino de las articulaciones de las costillas en la columna vertebral, de la inflamación de las articulaciones del esternón, o de los lugares en que los ligamentos se insertan en las costillas (los músculos intercostales). Muchos pacientes se quejan de sensación de opresión en el pecho a causa de la disminución de la dilatación del pecho. En estos casos, el diafragma realiza el trabajo de llenar los pulmones más que la caja torácica. Los fisioterapeutas tratan de mejorar el movimiento torácico.

    La espondilitis suele comenzar con dolor en las nalgas, la parte posterior de los muslos y la pierna y la parte inferior de la espalda. Un lado suele doler más que el otro. El dolor parte de las articulaciones sacroilíacas donde la columna se une a la pelvis. La rigidez matutina, tan a menudo experimentada, desaparece durante el día. El dolor matutino suele interrumpir el sueño. Es aconsejable levantarse de la cama y pasear para tratar de superar la rigidez con ejercicios de torsión y flexión. La perturbación del sueño puede ser un problema grave. También pueden sentir dolor y rigidez crecientes después de largos períodos sentados, por ejemplo en el teatro o en el cine, o durante un viaje largo en coche.

    La espondilitis puede ocasionar un dolor considerable durante los primeros años. Generalmente se recetan antiinflamatorios para mitigarlo. En años sucesivos, la enfermedad se vuelve menos activa y puede desaparecer por completo. Cualquier rigidez advertida como resultado de la enfermedad no es ningún obstáculo insalvable, siempre que no se haya tolerado la postura de la columna inclinada hacia adelante. La mayoría de los pacientes con espondilitis pueden continuar su vida laboral habitual, algunos han de efectuar ajustes, mientras que otros deberían encontrar otro trabajo más adecuado. No obstante, los reumatólogos nos dicen que ya hace mucho tiempo que notan que sus pacientes con espondilitis parecen un grupo muy motivado de personas y, en efecto, la mayoría de "pacientes" pierden menos tiempo por baja laboral que un individuo "normal", que suele darse de baja por afecciones leves.

    Algunas personas, sobre todo en las fases iniciales de la enfermedad, sienten malestar general. Pueden perder una cantidad notable de peso, sentirse cansadas y deprimidas. La enfermedad es muy variable y parece que cada caso es distinto. Algunos se quejan de fiebre, que también puede manifestarse en forma de sudoración nocturna.

    Cuando vaya al médico, éste le escuchará y luego le examinará la espalda (para buscar espasmos musculares, observar la postura y movilidad) y luego le examinará las otras partes del cuerpo para buscar síntomas de la espondilitis anquilosante.

     
    1. Antes de la enfermedad se aprecian las articulaciones normales entre el hueso sacro y la parte alta de la pelvis y entre cada vértebra. Las articulaciones de la cadera también pueden verse afectadas, pero esto es menos frecuente y el movimiento puede restablecerse por medios quirúrgicos
     
    2. La enfermedad en las etapas iniciales manifiesta cambios en el sacro y la parte alta de la pelvis. También se pueden ver indicios de los cambios que comienzan a efectuarse en las articulaciones que hay entre las vértebras.
     
    3. La enfermedad en una etapa avanzada muestra las articulaciones sacroilíacas soldadas y las articulaciones entre las vértebras unidas por cambios óseos (osificación). Esto produce el efecto conocido a veces con el nombre de "columna vertebral de bambú".
     

    El examen físico

    Cuando se sospecha que alguien tiene espondilitis, el médico le examina la columna, postura y movilidad y busca indicios de la enfermedad en otras partes de¡ cuerpo. Los tres diagramas de la pelvis ilustran lo que puede ocurrir en el transcurso de algunos años.

    1) Antes de la enfermedad: articulaciones normales entre el sacro y la parte superior de la pelvis o ilium. También se da el espacio normal entre las vértebras. A algunas personas (sobre todo a quienes les sobreviene la espondilitis entre la adolescencia y los 20 años) puede afectarles las articulaciones de la cadera, pero esta complicación es relativamente rara.

    2) La enfermedad en sus etapas iniciales: cambios en el sacro y la parte superior de la pelvis. También se observan indicios de cambios que empiezan a producirse en las articulaciones de las vértebras inferiores.

    3) La enfermedad en su estadio avanzado: las articulaciones sacroilíacas están soldadas y las articulaciones de las vértebras se han unido mediante desarrollos óseos (osificación). Esto es lo que se conoce a veces como "columna de bambú".

    ¿Qué pruebas efectúa el médico?

    El diagnóstico de la espondilitis anquilosante lo confirman los rayos X. Los cambios característicos se producen en las articulaciones sacroilíacas, pero es posible que tarden muchos meses en desarrollarse y puede que no se manifiesten durante la primera consulta. No hay una opinión unánime sobre si se pueden registrar los síntomas característicos antes del cambio radiológico o si, cuando el paciente va de hecho al médico y le radiografían, ya se han producido cambios. Es posible que el médico también les pida un análisis de sangre, que puede manifestar el grado de actividad de la enfermedad. Esto se llama "análisis de la velocidad de sedimentación de los eritrocitos". A veces puede presentarse la anemia.

    En algunos casos, sobre todo en los que pudiera haber dudas sobre el diagnóstico, el médico puede pedirles que se hagan la prueba para localizar el antígeno HLA B27. Si éste está presente, el diagnóstico podría confirmarse. Si el HLA B27 no está presente, es muy probable que se trate de la espondilitis anquilosante, aunque no es imposible (en la proporción de 24:1, para quienes les gusten las apuestas).

    ¿Cuál es el resultado final?

    La espondilitis anquilosante toma un rumbo diferente en cada persona y no hay dos casos exactamente iguales. Los síntomas vienen y se van a lo largo de muchos años. Sin embargo, a veces la enfermedad remite. En el caso típico, la columna lumbar puede volverse rígida, a causa del crecimiento adicional del hueso, y lo mismo puede pasar en la parte superior de la columna y del cuello. Hay pruebas de que el paciente puede jugar un papel decisivo e influir en cómo sea de grave el resultado final. Los afectados de espondilitis deben, a lo largo de este período, prestar una atención constante a su postura para evitar la inclinación hacia delante asociada con la enfermedad.

    HLA B27: El factor hereditario y la familia

    La espondilitis anquilosante se limita prácticamente a las personas que heredan el factor genético HLA B27. Este antígeno se limita, aproximadamente, a un 8% de la población. En torno al 96% de personas que tienen espondilitis anquilosante han heredado el B27. Sin embargo, es importante recordar que hay muchas más personas con el B27 que nunca cogen espondilitis.

    Hay familias en que un hermano y una hermana pueden haber heredado el B27 de un progenitor, pero sólo uno desarrolla la espondilitis. Esto mismo se observa a veces en gemelos idénticos.

    Las pruebas de que se dispone sugieren que, si los reumatólogos examinaran minuciosamente a todas las personas que tienen B27 (en otras palabras, al 8%de la población), encontrarían indicios subclínicos de la enfermedad en, aproximadamente, el 10% de tales personas. Muchos de estos casos son tan ligeros que nunca llegarían a diagnosticarse. Este hecho surgió en los días que siguieron al descubrimiento del HLA B27 en 1973.

    La gente que tiene espondilitis suele preguntar si debería analizar el tejido de sus hijos para ver si tienen el HLA B27. La respuesta es que no deberían hacerlo, ya que las probabilidades de que el niño herede el gene B27 son del 50%. No obstante, las probabilidades de que un niño desarrolle la enfermedad de forma diagnosticable son sólo de 1 niño de cada 3 entre quienes tienen el B27 o de 1 de cada 6 entre todos los niños.

    Sin embargo, recomendamos que los niños con síntomas en las rodillas, la cadera o espalda acudan al médico de cabecera. Al médico se le tendría que recordar que el niño tiene un progenitor con espondilitis anquilosante. Si el médico no hace caso, sería apropiado aludir diplomáticamente la posibilidad de acudir a la consulta de un reumatólogo.

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    AFECCIONES

    ¿Qué proceso sigue la enfermedad?

    El proceso inflamatorio ocurre donde hay una articulación o donde los tendones y/o ligamentos se cogen al hueso. Por ejemplo, el proceso inflamatorio se produce alrededor de las articulaciones de las vértebras y áreas de fijación de los ligamentos, por ejemplo, en el hueso (isquial) de las nalgas sobre el que se sientan, o en el esternón, o donde el tendón se inserta en el talón. Como resultado de la inflamación se produce una pequeña erosión de¡ hueso. Cuando la inflamación disminuye, se produce una cicatrización que ocasiona el crecimiento de¡ hueso (hueso reactivo). Después de repetidos ataques, este hueso desarrollado puede llegar a rodear el disco. Entonces, dos vértebras pueden convertirse en una mediante un proceso de fusión. Los ejercicios que deberíamos realizar pretenden evitar o reducir este proceso.

    Las articulaciones de las extremidades

    La espondilitis puede afectar de vez en cuando a articulaciones o puntos óseos distintos de la columna vertebral. La cadera, las rodillas y los tobillos son sus localizaciones más frecuentes, con molestias y dolor acompañados en ocasiones de hinchazón de la articula0ción, que en la mayoría de los casos se calman después del tratamiento, Es importante estirar sobre todo la articulación de la cadera para evitar que se quede rígida en posición doblada, hecho que determinaría que usted se quedara inclinado hacia delante.

    Otras áreas dolorosas

    El hueso del talón puede doler en dos áreas. La más común es la inferior, a unos tres centímetros del extremo inferior del pie. A esto se le llama fascitis plantar y puede durar muchas semanas. Puede responder a una plantilla para el zapato diseñada para aliviar el peso que soporta esa parte del talón. El dolor menos frecuente seda en la parte posterior del talón donde el talón de aquiles se une al hueso. La presión del zapato puede agravar el dolor.

    Sentarse en sillas duras puede ser desagradable, ya que a veces se nota dolor bajo los huesos de la pelvis debido a la presión producida por el contacto.

    Areas de tejidos blandos

    El ojo

    Es importante que las personas que padecen espondilitis tengan presente que podrían sufrir un ataque de iritis o uveitis. El cuarenta por ciento de los pacientes desarrolla esta complicación en una o más ocasiones. Normalmente el primer síntoma es un ligero enturbamiento de la visión en un ojo, Sin embargo, se note esto o no, en la mayoría de los casos el principal síntoma es un dolor agudo, junto con el ojo fuertemente inyectado en sangre. Es importante recibir un tratamiento inmediato. Para ahorrar tiempo, es mejor ir a emergencias del ambulatorio o del hospital y que le trate el equipo de oftalmología. En ciudades medianas y grandes puede haber una sección de oftalmología, en cuyo caso hay que ir allí. No todos los médicos de cabecera están al tanto de la conexión entre espondilitis y uveitis, y muchas personas han experimentado asimismo problemas semejantes en la sección de emergencias de los hospitales. El retraso puede producir un daño irreparable. El dolor generalmente disminuye al cabo de unas horas de haber empezado el paciente el tratamiento con gotas. En la mayoría de los casos, esto dura dos o tres semanas. Es posible que la dolencia ocular preceda a un ataque de espondilitis en la columna, pero no es frecuente.

    El corazón

    La espondilitis anquilosante afecta al corazón pero, en la mayoría de los casos en que esto ocurre, es tan ligero que es difícil de detectar. Puede afectar en especial la válvula aórtica, que puede tener fugas y, más comúnmente, puede afectar la inducción de actividad eléctrica dentro del corazón, pero normalmente tales problemas pasan desapercibidos a quien tiene espondilitis. En el caso rarísimo que se necesite tratamiento, la intervención quirúrgica puede ser útil.

    Los pulmones

    La espondilitis afecta las articulaciones de las costillas y los músculos intercostales (los músculos que hay entre las costillas), lo cual significa que respirar, estornudar, toser o bostezar pueden resultar dolorosos. Esto hace que los pulmones no se ventilen por completo y, por tanto, convendría realizar ejercicios respiratorios (véase la rutina de ejercicios diarios). Así se estimula a los pulmones para que recuperen su volumen original.

    A veces pueden formarse cicatrices en los pulmones. Este problema se advierte en una radiografía. La espondilitis no suele manifestar síntomas.

    En otros tiempos la tuberculosis era frecuente y se creía que la espondilitis predisponía a quienes la sufrían a las infecciones pulmonares. No hay pruebas que sugieran que la espondilitis haga más susceptibles a las enfermedades de¡ pecho.
    Es vital que los afectados de espondilitis eviten fumar. La razón para ello es que en las últimas etapas de la enfermedad, la pared del pecho puede quedarse fija y por tanto afectar la entrada y salida de aire de los pulmones. Fumar puede empeorar la situación muchísimo más y determinar el desarrollo de otras infecciones y enfermedades de los pulmones. En otras palabras, fumar es peligroso para todos, pero aún lo es más para quien tiene espondilitis.

    Otras afecciones relacionadas con la espondilitis anquilosante

    Hay algunas otras enfermedades asociadas con la espondilitis anquilosante que algunos pacientes pueden sufrir simultáneamente. Por ejemplo, la artritis juvenil, la inflamación intestinal, el síndrome de Reiter, la soriasis y algunas infecciones intestinales pueden predisponer a la espondilitis. También hay algunas enfermedades de transmisión sexual que pueden llevar a la espondilitis.

    La espondilitis anquilosante primaria comparada con la secundaria, la soriasis, la inflamación intestinal y el síndrome de Reiter

    Hay que destacar que los cambios observados en las radiografías de la columna vertebral de la espondilitis anquilosante primaria tienen mucho parecido con las de la espondilitis asociada con la inflamación intestinal. Por el contrario, la espondilitis soriática y la asociada con la enfermedad de Reiter tienden a diferir, con más cambios radiológicos con pelusa.
    Es interesante notar que la espondilitis enteropática (es decir, la que sigue a la inflamación de¡ intestino) tiene igual distribución por sexos, mientras la espondilitis soriática es mayor en los hombres en una proporción de 4 a 1, comparada con el porcentaje general de la espondilitis anquilosante con 2,5 hombres por cada mujer.

    La artritis juvenil

    Los niños pueden desarrollar la artritis a cualquier edad, pero a los niños se les pueden hinchar las rodillas y les pueden doler las caderas más que a las niñas desde los 10 años. Más tarde (es decir, cuando llegan a los veinte o los treinta) les pueden surgir otros síntomas de espondilitis anquilosante que se pueden anticipar si dan positivo al antígeno HLA B27.

    La inflamación intestinal

    La produce la colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn, que en algunas personas coincide con, pero no es causada por, la espondilitis anquilosante. Los síntomas son ataques de diarrea con sangre, a menudo acompañada de fiebre, pérdida de peso y, en algunos casos, de artritis periférica simultánea.

    El síndrome de Reiter

    Consta de un conjunto de síntomas que pueden acabar en espondilitis anquilosante. Son los siguientes:
    I) Conjuntivitis (ojos enrojecidos, arenosos y dolorosos) o uveitis.
    II) Uretritis (inflamación de la uretra que ocasiona dolor cuando se orina, pus en la punta del pene, especialmente al despertarse por la mañana, y orinar con más frecuencia de lo normal). Las mujeres pueden sentir el dolor pero no notan el pus de la uretra (que es el tubo que va de la vejiga de la orina a la vagina).
    III) Artritis, que puede afectar las articulaciones mayores especialmente las de las piernas. También las articulaciones sacroilíacas pueden doler mucho, sobre todo de noche o al despertarse.

    La infección intestinal

    Los intestinos contienen bacterias inofensivas que nos ayudan a continuar sanos. Sin embargo, algunas infecciones procedentes de comida en mal estado causan diarrea o, en casos graves, disentería. Algunas de estas infecciones pueden iniciar la espondilitis. Los investigadores estudian con ahínco porqué algunas bacterias llevan a la espondilitis y otras no.

    Las enfermedades de transmisión sexual

    La sífilis y la gonorrea no producen espondilitis. No obstante, un grupo distinto de infecciones conocido como "uretritis no específica", incluye una infección producida por un organismo llamado clamidia. Este causa uretritis y, a veces, otras características del síndrome de Reiter.

    La piel

    Hay una enfermedad de la piel llamada soriasis que también se asocia con la espondilitis. Puede presentarse en forma de zonas escamosas de la piel que en algunos casos pueden ser bastante extensas. También puede afectar al cuero cabelludo. Puede llevar asimismo a una forma ligeramente diferente de artritis de las articulaciones.

    ¿Qué ocurre, qué pasa después, qué puedo hacer para valerme por mí mismo?

    No hay dos casos idénticos de espondilitis anquilosante. Los síntomas aparecen y desaparecen, variando en intensidad. No hay aviso de cuándo sobrevendrá el próximo ataque ni tampoco ninguna indicación de cuándo se calmará. Los ataques pueden disminuir hacia los cincuenta años. En algunos casos, este período de remisión permanente ocurre antes.

    La gravedad de la rigidez asociada con la enfermedad también varía. Por tanto, es importante conservar una buena postura. No todos los pacientes que lleven a cabo un programa regular de ejercicios conservarán la postura y movilidad normales. Sin embargo, pueden evitarse las graves deformaciones de la columna vertebral y se puede conservar la movilidad. Quienes pierden la postura erguida encuentran difícil adaptarse a su situación. A muchos de ellos les ha ayudado en gran medida el contacto con otros afectados a través de una asociación local.

    El tratamiento acertado de la enfermedad requiere la cooperación del médico, fisioterapeuta y paciente. Cualquier idea del paciente sobre que nada más necesita entregarse al médico, que le recetará una píldora mágica, no solamente es errónea sino también peligrosa. Llevar a cabo un programa regular de ejercicios requiera una considerable fuerza de voluntad. Las asociaciones de afectados permiten a sus asociados realizar los ejercicios conjuntamente bajo la guía de un fisioterapeuta cualificado que se ha interesado de manera especial por el tratamiento de la enfermedad.

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    TRATAMIENTO

    El tratamiento médico de la espondilitis anquilosante

    Todavía no hay curación para la espondilitis, por lo que hay que hacer hincapié en el tratamiento de la enfermedad. Por esta razón, la formación del paciente es tan importante. Muchas personas que tienen la enfermedad toman regularmente anti-inflamatorios para aliviar el dolor, Estas medicinas no crean hábito o adicción. Entonces, el paciente debe llevar a cabo un programa de ejercicios regular, en unos casos diario y en otros dos veces al día. No hay duda que estos ejercicios no sólo ayudan a mantener la movilidad y la postura de la columna vertebral sino que también ayudan a reducir el dolor.

    El paciente, el médico y el fisioterapeuta juegan un papel básico en el tratamiento de la enfermedad. Las Asociaciones de Afectados también están jugando un papel importante en las vidas de un número creciente de personas a este nivel.

    No todos reaccionan de la misma manera a cada tipo diferente de medicinas anti-inflamatorias. Por tanto, el médico podría sugerirle que probara, con el tiempo, unas cuantas para encontrar la más efectiva para usted. Hay algunas que pueden tomarse a última hora de la noche para que surtan efecto durante las horas posteriores. Esto les ayudará a controlar el dolor durante un período más largo con el fin de ayudarles a dormir bien de noche y reducir la rigidez matutina.

    Tratamiento con medicinas

    Aunque la espondilitis es incurable, las medicinas antiinflamatorias a menudo permiten mejorar el sueño y el bienestar general mediante la reducción de¡ dolor, con lo que proporcionan una mayor capacidad para realizarlos ejercicios. Los analgésicos representan por sí solos un papel, a lo sumo, secundario en la enfermedad. Las medicinas contra la inflamación relacionada con los síntomas y, por tanto, los antiinflamatorios sin esteroides, son apropiadas. Sin embargo, los analgésicos puros pueden ser la única alternativa para pacientes con problemas gastrointestinales u otros que no toleren antiinflamatorios sin esteroides. Por esta razón, es importante administrar la medicación cuando el estómago tenga comida, a fin de proteger el revestimiento de la pared interior del estómago. No obstante, estas medicinas no producen adicción.

    Hay más de veinte medicinas antiinflamatorias sin esteroides diferentes, que se comercializan con muchas formas y tamaños diferentes. La mejor es un agente de efecto gradual que puede tomarse una vez al día, generalmente de noche, y que permite mejorar el sueño, reducir la rigidez matutina y aliviar el dolor que se nota durante el día.

    Para quienes sufren una espondilitis especialmente agresiva, y sobre todo para quienes vean afectadas las articulaciones periféricas, se suele recomendar methotrexate, azathioprine o sulphasalazine. Esta última medicina se ha estudiado bastante exhaustivamente y es especialmente útil para síntomas relacionados con las articulaciones periféricas. Su efecto sobre la columna es probablemente pequeño. El methotrexate se usa bastante para pacientes con artritis soriática, pero aún no se sabe si sirve para la espondilitis.

    Es un error craso pensar que la quimioterapia en exclusiva es apropiada para tratar la espondilitis anquilosante. LAS MEDICINAS NADA MAS SE ADMINISTRAN PARA REDUCIR LA INFLAMACION, EL DOLOR Y LA RIGIDEZ, a fin de permitirle llevar una vida MAS ACTIVA.

    Al médico le corresponde aliviar el dolor y al paciente le toca continuar los ejercicios y mantener una buena postura

    Descanso

    Si la espondilitis anquilosante es muy activa y la rigidez muy molesta, puede ser necesario pasar una temporada sin trabajar o en el hospital. Esto no quiere decir quedarse inmóvil, porque tal cosa podría acelerar la anquilosis de la columna. Así, incluso un período de descanso sin trabajar significa que le animaran para que haga ejercicios para la espalda, el pecho y las extremidades a fin de mantenerlos flexibles. Cuando esté en la cama, es importante que se ponga completamente llano sobre la espalda y también que pruebe, parte del tiempo, a permanecer sobre la cara. Esta posición "en pronación", como se la llama, es mejor practicarla durante 20 minutos antes de levantarse por la mañana y 20 minutos antes de acostarse por la noche.

    Al principio es posible que no lo pueda aguantar durante más de cinco minutos seguidos, o incluso que necesite un cojín debajo del pecho pero, con la práctica, a medida que la columna se relaja, será más fácil. Si lo convierte en un hábito, le ayudará a evitar que la espalda y las caderas se doblen. Aunque este período de postura en pronación no sea factible todos los días, al menos un poco de tiempo dedicado a ella es mejor que nada.

    Posición de prono

    Consiste en echarse boca abajo y puede hacerse al comienzo y al final de cada día durante veinte minutos, si es posible. Es posible que quienes ya hace años que tienen espondilitis no puedan aguantarlo al principio durante más de cinco minutos cada vez y tengan que acostumbrarse con la práctica hasta que la columna se relaje. Quienes hayan perdido un poco la postura, lo encontrarán más cómodo situando un cojín bajo el pecho. Esto no sólo beneficia la columna, puesto que contrarresta la postura inclinada hacia delante, sino que también conserva las articulaciones de la cadera erguidas. Echarse sobre la cama de espaldas con las piernas colgando hacia el suelo puede constituir también un buen ejercicio de estiramiento.

    La cama

    Debería ser firme, sin comba. Si tiene un somier de muelles, consiga un tablón adecuado y póngalo entre el colchón y la cama. Una plancha de madera contraplacada o cartón barato de 70 x 150 x 1 cm. es ideal. Esto es importante para conservar la postura. Deberían revisar los colchones regularmente con la postura en mente. Procuren no comprar un colchón demasiado duro. Hay muchos fabricantes que pretenden tener una experiencia médica indeterminada y venden colchones muy caros. Sus productos pueden ser muy buenos, pero frecuentemente son innecesariamente caros, de manera que visiten diferentes tiendas y tal vez decidan cambiar sus colchones más a menudo. Algunos colchones de hotel son demasiado blandos. Puede series útil poner los colchones en el suelo en tales sitios. Sin embargo, éste es un campo que ha mejorado mucho en los últimos años, ya que se ha tomado mayor conciencia y el mito de una cama blanda como indicador de lujo ha desaparecido. Deberían intentar reducir el número de cojines a uno, o incluso ninguno. Si se echa sobre la espalda con un cojín alto, podría perder gradualmente la buena postura del cuello y los hombros.

    Las sillas

    Como quiera que la espondilitis anquilosante no tratada causa una flexión, creciente de la columna, todos los esfuerzos han de encaminarse para conservar la postura erguida. Es raro que la columna se anquilose completamente pero, por si acaso esto pasara, el paciente debería esforzarse siempre por hacer todo lo posible para conservar la columna erguida. La sillas de la oficina o de casa juegan un papel importante.

    Se sabe que muchas personas han elegido su propia silla. Su perfil es: bastante alta, con un asiento firme y un respaldo recto y firme, preferiblemente hasta la cabeza; los brazos de la silla también ayudan a descargar peso de la columna. El asiento no debería ser demasiado largo, ya que a la persona le sería difícil situar la parte inferior de la columna contra el respaldo de la silla. Debería tener la altura suficiente para permitir a quien se sienta formar un ángulo recto con las rodillas y las articulaciones de la cadera.

    Las sillas y los sofás bajos y blandos son áreas catastróficas. Favorecen la mala postura y aumentan el dolor.

    Calor

    En sus formas diferentes, el calor les ayudará a aliviar el dolor y la rigidez. Muchas personas notan que una ducha o baño caliente antes de acostarse y a primera hora de la mañana reducen el dolor y la rigidez, sobre todo si se realizan ejercicios de estiramiento al mismo tiempo. Muchos usan una botella de agua caliente o una manta eléctrica en la cama. Algunos también notan que el frío aplicado a una zona inflamada les alivia. Por ejemplo, una bolsa de guisantes congelados envuelta en toallas de cocina dobladas (tengan cuidado, ya que el hielo les puede quemar).

    Cirugía

    Sólo ocupa un lugar secundario en el tratamiento de la espondilitis. En la mayoría de los casos en que interviene, se aplica a un 6% de personas con espondilitis para sustituirles la cadera (artroplastia). Estas operaciones dan muy buen resultado, devuelven la movilidad y eliminan el dolor de la articulación dañada. La cirugía interviene rara vez para restablecer la posición vertical de la columna y el cuello de las personas en que se han doblado. Estas personas tienen problemas para ver de frente, mirar a los demás a la cara, ver rótulos de las tiendas, números de las puertas, etc. También tienen problemas para cruzar la calle.

    Fajas y tirantes

    Por desgracia, todavía los recetan con frecuencia algunos médicos que no están familiarizadoscon el tratamiento actual de la espondilitis. Muy a menudo empeoran la situación, ya que mantienen la columna rígida. ¡Correas fijas para no poder moverse! Son una reliquia del pasado en que los médicos pensaban, equivocadamente, que era inevitable que todos los que tenían espondilitis acabaran automáticamente con la columna soldada. Las fajas, por tanto, pretendían conservar la columna erguida mientras ocurría el proceso de anquilosamiento.

    Radioterapia

    Hubo una época en que este tratamiento se usaba corrientemente en pacientes a quienes les acababan de diagnosticar espondilitis. Era efectivo, sin lugar a dudas, sobre todo en el control del dolor. Ahora se usa rara vez, ya que existe un riesgo creciente de leucemia, aunque el riesgo es muy pequeño.

    La mayoría de reumatólogos sólo usan hoy en día esta forma de tratamiento en casos excepcionales.

    En el trabajo

    Preste especial atención a la posición de la espalda cuando trabaje, de forma que no tenga que inclinarse. Si se sienta junto a una mesa o un banco de trabajo, preste atención a la altura de la silla. Procure mover la columna regularmente, enderécela y extiéndala sentándose en postura vertical con los hombros hacia atrás. Un trabajo que le permita una combinación de sentarse, estar de pie y caminar es ideal.

    Un descanso al final de trabajo del día es útil, sobre todo para quienes tienen un trabajo pesado o fatigoso. Echarse en posición horizontal durante veinte minutos da unos resultados excelentes, ya que ayuda a contrarrestar la tendencia de la columna a doblarse hacia delante.

    Algunas personas con espondilitis consideran necesario modificar su vida laboral. Sin embargo, muchos no siempre disponen de la oportunidad de cambiar. No obstante, podría servir enseñarle a su jefe esta información, si piensa plantear un cambio de trabajo dentro de la empresa.

    Su salud en general; pérdida de peso, anemia, cansancio y dietas

    A menudo, cuando la espondilitis anquilosante está activa, la salud global se resiente. Muchas personas pierden peso y se dan cuenta que se cansan más de lo normal, se vuelven anémicas y pueden deprimirse. Se necesita una buena dieta nutritiva y mucho descanso.

    El médico puede recetarle tabletas de hierro para la anemia. Sin embargo, se necesitan muchas proteínas, que se encuentran en la carne, el pescado y las legumbres. Las frutas y verduras son fuentes de vitaminas y la leche proporciona calcio.
    Hay muchos libros sobre dietas y artritis. Tienden a contradecirse y suelen ser poco provechosos en general, excepto para sus autores y editores.

    Vida sexual

    La espondilitis anquilosante no suele impedir las relaciones sexuales. Sin embargo hay casos en que puede hacerlo, sobre todo cuando la espondilitis afecta la cadera o se sufre un ataque. No obstante, hay algunas personas que pierden la postura de la columna considerablemente, hecho que les puede ocasionar también dificultades durante las relaciones sexuales. Un diálogo comunicativo con la pareja debería superar estos problemas, y no se olviden del sentido del humor. La espondilitis puede producir cansancio y, por ello, esto debería tenerse en cuenta y no confundirlo como señal de otra cosa.

    Los deportes

    Es importante que todos los espondilíticos continúen físicamente activos. La actividad deportiva más claramente beneficiosa es la natación, ya que ejercita todos los músculos y articulaciones en posición horizontal. También ayuda a mantenerla capacidad pulmonar, que en la espondilitis tiende a reducirse por debajo de lo normal. Sin embargo, la mayoría de espondilíticos puede continuar practicando su deporte favorito. La excepción más destacada son los deportes de contacto tales como el boxeo, la lucha, el judo y el rugby. Podría ser beneficioso, si aún no lo hacen, empezar a practicar algún deporte como el badminton o el balonvolea.

    La conducción

    Muchas personas con espondilitis notan un aumento del dolor y la rigidez en los viajes largos en coche. Por esta razón es importante interrumpir el viaje con descansos para dar paseos. Muchos efectúan paradas frecuentes en las estaciones de servicio de las autovías para entrar en calor.

    Muchos espondilíticos tienen el cuello rígido o tieso, otros tienen un movimiento de cuello reducido. Esto plantea problemas a los conductores, sobre todo en los cruces. Hay que tratar de montar varios espejos adicionales. La mayoría de tiendas de accesorios de automóviles tienen diferentes tipos. Algunos de los más útiles disponibles son unos espejitos con ventosas que pueden ponerse por el parabrisas y el tablero de mandos.

    La mayoría de coches modernos vienen ahora equipados con reposa-cabezas. Es importante que éstos, si son ajustables, sean apropiados y efectivos para la posición de la cabeza de cada persona. Los espondilíticos con problemas de cuello pueden sufrir lesiones graves en el cuello, incluso en el caso de un pequeño impacto.

    Es difícil saber en qué momento debería informar el conductor espondilítico de su enfermedad a la jefatura de tráfico y las compañías de seguros. En general, le recomendamos que lo haga cuando tenga problemas graves de cuello o de articulaciones periféricas, especialmente de cadera.

    Los seguros de vida

    Como muchas compañías de seguros de vida no comprenden esta enfermedad, creen procedente aumentar las primas que pagan los espondilíticos. Le aconsejamos que, cuando piense suscribir una póliza de seguros, estudie las distintas ofertas y reclame contra cualquier sobretasa.

    Remedios alternativos

    Muchas personas han probado remedios alternativos. La acupuntura puede actuar como una barrera temporal contra el dolor y su efectividad radica probablemente en la habilidad del experto.

    Evite manipulaciones, pues pueden ser peligrosas, sobre todo para las personas con problemas graves de cuello. El masaje suave sobre las partes blandas puede ser beneficioso, ya que puede ayudar a relajar los músculos que se han vuelto tensos como reacción ante una articulación inflamada.

    Sabemos que muchos afectados han probado, en alguna ocasión, dietas, acupuntura, aromaterapia, reflexología, homeopatía, etc. No se ha demostrado que ninguna de estas terapias suponga ninguna ventaja sobre el tratamiento médico convencional. Sin embargo, animamos a los afectados a hacer cualquier cosa que crean que les sirva, siempre que no sea cara ni peligrosa. Importa sobre todo que quien ejercite estas terapias alternativas comprenda nuestra enfermedad.

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    EJERCICIO

    Fisioterapia

    Es un tema vital y un área en que el espondilítico interviene, en gran medida, en el desarrollo de la enfermedad.
    Cuando se le diagnostica la espondilitis, debería tratarle un fisioterapeuta y usted debería aprender una rutina de ejercicios que pueda hacer todos los días.

    Hasta llegar a la fisioterapia, usted debería comenzar inmediatamente y por eso le ofrecemos algunos ejercicios, a manera de guía, más adelante.

    La finalidad del fisioterapeuta es hacerle tomar conciencia de la postura, sobre todo la posición de la espalda, y aumentar el radio de acción de ciertas articulaciones, especialmente los hombros y la cadera. Es importante conservar los músculos fuertes porque la disminución del movimiento, incluso durante poco tiempo, hace que se debiliten y puede costar mucho tiempo volverlos a poner en forma. También es importante aprender a estirar los músculos que se acortan fácilmente.

    Rutina de ejercicios diarios

    1. Póngase de pie, con los talones y los glúteos contra la pared y el mentón metido. Incline la cabeza hacia atrás hasta tocar la pared y sosténgala hasta contar 5. Descanse. Repítalo 10 veces.

    2. Siéntese en una silla rígida (en forma de L). Coja, con la mano derecha, por delante del pecho, el lado izquierdo de la silla. Extienda el brazo izquierdo por delante y después gírelo hacia la izquierda, llevándolo horizontalmente tan atrás como pueda y gire la cabeza hasta mirar por encima del hombro izquierdo; aguante esta posición. Después, empuje y gire un poco más; aguante esta posición y, a continuación, vuelva a la posición frontal. Repítalo 3 veces con cada brazo.

    3a. Siéntese con los hombros relajados y el mentón metido, mirando al frente. Incline la cabeza de lado hasta acercar al máximo la oreja derecha al hombro derecho; aguante la posición. Asegúrese que los músculos del hombro aún están relajados e inclínese un poco más. Después, vuelva a la posición vertical. (Cuando efectúe la inclinación lateral, el perfil de la nariz debe continuar en el mismo sitio, para asegurarse que no gira la cabeza). Repítalo 2 veces con cada lado.

    3b. Incline la cabeza hacia atrás como recorriendo con la mirada la pared y el techo. Vuelva la cabeza a la posición vertical. Repítalo.

    Ahora cambie e incline la cabeza hacia delante tanto como pueda hasta que el mentón toque el cuello. Vuelva a la posición vertical con el mentón metido. Repítalo.

    4. Acostado sobre la espalda, con las rodillas flexionadas y los pies planos sobre el suelo, a) Ponga las manos sobre las costillas a la altura de los costados del pecho. Inspire profundamente por la nariz y espire por la boca empujando las costillas contra las manos mientras inspira. Repítalo 10 veces. (Recuerde que es tan importante espirar a fondo como inspirar profundamente). b) Póngase las manos sobre la parte superior del pecho. Inspire profundamente por la nariz y después espire todo lo que pueda por la boca. Empuje las costillas hacia arriba contra las manos, mientras inspira. Repítalo 10 veces.
    5. Continúe acostado sobre la espalda con las rodillas flexionadas hacia arriba. Levante la ca-dera de manera que los glúteos no toquen el suelo y forme una línea recta desde los hombros hasta las rodillas.
    Sostenga esta posición hasta contar cinco y baje. Repítalo 5 veces.
    6. Continúe acostado sobre la espalda con las rodillas flexionadas hacia arriba y los pies sobre el suelo, levante los brazos por el suelo, de lado, hasta la altura del hombro. Con las rodillas juntas, tuérzalas hacia la derecha, intentando coger la parte exterior de su muslo derecho más cercano al suelo. Repítalo hacia la izquierda. Repítalo 9 veces.

    7. Acuéstese boca abajo, con la cabeza vuelta hacia un lado y las manos pegadas a los lados (si lo necesita, puede ponerse un cojín debajo del pecho, pero no debajo de la cintura, para estar más cómodo). a) Levante una pierna del suelo, aguantando la rodilla recta y asegurándose que el muslo se levanta del suelo. Repítalo 5 veces con cada pierna. b) Levante la cabeza y los hombros del suelo todo lo que pueda. Repítalo 10 veces.

    8. Arrodíllese en el suelo "a cuatro patas". Extienda el brazo y la pierna opuestos paralelamente al suelo y sosténgalos así hasta contar diez. Bájelos y después repítalo con el otro brazo y pierna. Repítalo 5 veces con cada lado.
    9. Todavía "a cuatro patas", encorve la espalda y doble el cuello hacia abajo de manera que mire a la parte delantera de los muslos. Luego tense los brazos de modo que no los doble por los codos. Levante la cabeza y allane o meta la espalda hacia abajo. (La parte delantera de las costillas hacia abajo y las nalgas ha-cia arriba). Repítalo lentamente y a fondo 9 veces.

    General

    1. Acuéstese boca arriba sobre una superficie rígida durante unos 20 minutos cada mañana o tarde.
    2. Repita los ejercicios de respiración profunda a intervalos frecuentes durante el día.
    3. Tenga cuidado con la postura: corríjala constantemente, no sólo durante los períodos de ejercicio sino también a lo largo del día mientras está de pie, sentado y andando.
    4. Haga algunos de los ejercicios TODOS LOS DIAS.

    Información obtenida de la web de la Espondilitis Anquilosante
    http://www.espondilitis.info

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